jueves, 22 de enero de 2015

Una historia de traición

[Ejecución de miembros de Naradnoia Volia]




Vera Figner, miembro del comité ejecutivo de Naradnoia Volia está en su casa en la pequeña ciudad rusa de Karkov cuando recibe la terrible noticia: la imprenta clandestina de Odesa, responsable de la difusión de las ideas de la sociedad secreta, acaba de caer. Las pérdidas son incalculables. La policía no solo ha desmantelado toda posibilidad de continuar imprimiendo periódicos y panfletos, sino que además ha detenido a las cinco personas encargadas de las publicaciones. Después de años de actividad revolucionaria han sido muchos los compañeros detenidos y encarcelados, pero esta vez han caído camaradas fundamentales para la sociedad secreta, militantes que llevan años en la clandestinidad. Vera no teme la traición, pero sabe que las torturas de la policía secreta rusa pueden ser muy persuasivas.

Unos días más tarde, recibe una nota para que acuda con urgencia a uno de los pisos francos repartidos por Karkov. Cuando abre la puerta se encuentra con una de las pocas cosas que nunca podría haber imaginado: frente a ella está Degaiev, detenido en la operación que había desmantelado la imprenta. Su historia es algo confusa, pero Vera está demasiado emocionada para detenerse en los detalles. Cuenta que se ha escapado del coche en el que le trasladaban los gendarmes, que ha conseguido llegar a uno de los pisos francos de Odesa y de allí salir para Karkov gracias a sus contactos. Degaiev balbucea y se contradice, pero Vera le cree. Es uno de sus hombres de confianza, es a él al que le ha encargado la difusión de las publicaciones de la sociedad secreta, que permiten expandir las semillas de la tormenta en cientos de miles de mentes.

Degaiev se integra de nuevo a la actividad revolucionaria, pero no es el mismo. Está nervioso y pálido, con la cabeza en la otra parte. Hace muchas preguntas. Una tarde Vera no lo encuentra en casa al volver de una de las reuniones del comité. Tampoco va a dormir. Ella no se extraña, sabe que la militancia exige muchas noches en vela. A la mañana siguiente, el 10 de febrero de 1884, Vera es detenida cuando sale de casa. Inmediatamente es trasladada a la fortaleza de Pedro y Pablo, en San Petersburgo, una de las cárceles más temibles del régimen zarista. Allí la golpearán y la torturarán durante dos días sin conseguir nada. El inspector decide cambiar de táctica. En su despacho enseña a Vera un informe manuscrito de más de cincuenta páginas. En él se describe toda la actividad de Naradnoia Volia, su organización interna, el funcionamiento de los distintos comités. Al final, en fichas individuales, hay decenas de datos de prácticamente todos los militantes que componen la organización. Vera se da cuenta de que todo está perdido. El inspector le da la vuelta al manuscrito y le muestra una firma: Degaiev.

La traición de Degaiv permitió la desarticulización de Naradnoia Volia, la organización revolucionaria responsable de decenas de atentados contra el régimen zarista. Nunca se supieron las razones. No se debía a la tortura después de la detención, el informe dejaba claro que Degaiev llevaba al menos dos años recogiendo datos e informando a la policía. Tampoco era un infiltrado, cuando comenzó a colaborar con la ojrana llevaba seis años de militancia en la organización, a la que había llegado por sus ideas. Seis años de convivencia, de amistad, de trabajo, de amores. Las consecuencias fueron desastrosas: prácticamente todos los miembros de la organización fueron detenidos, encarcelados, torturados, deportados a Siberia, condenados a trabajos forzados o ejecutados. Muchos de ellos se suicidaron durante la detención o en la cárcel. Vera Figner fue condenada a la horca pero su pena se conmutó por una cadena perpetua de trabajos forzados en la fortaleza de Schlüsserlburg. De Degaiev nunca se supo nada más. Su rastro se perdió para siempre la noche del 9 de febrero. 

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